
Podemos empezar en el barrio de San Basilio al atardecer, antes de que sea de noche, para descubrir la belleza de ventanas y balcones cargados de macetas llenas de flores.
Salimos a Doctor Fleming y atravesamos la muralla por el arco donde está el mesón de la Luna. Giramos a la izquierda, luego a la derecha y, entre piedras y recuerdos, avanzamos hacia la Mezquita.
Pasamos por la plaza Judá Leví, que se encuentra abarrotada de gente tomando un helado, seguimos por la calle de Los Manríquez y entramos a la plaza de Medina y Corella donde una fuente conocida echa un chorrito de agua. Asombrados descubrimos que la pequeña plaza ahora se utiliza para aparcar motos, quizás por el problema de los aparcamientos.
De ahí salimos justo a la esquina de la Mezquita en la calle de Torrijos. Admiramos los muros del edificio más bello de Córdoba y los vamos rodeando, despacio, volviendo a mirar una y otra vez como tantas veces hemos hecho, puertas, esculturas, torre, etc.
Tomamos la calle Encarnación, donde nos encontramos con unos taxis y tenemos que subirnos a la estrecha acera porque si no nos pasarían las ruedas por encima de los pies. Vamos mirando a izquierda y derecha los patios de las antiguas casas de Córdoba. Giramos al final a la derecha, en la calle Rey Heredia, y luego a la izquierda hasta llegar a la plaza del Museo Arqueológico. Allí nos sentamos en la terraza de un antiguo bar y nos tomamos una cerveza fresquita con una tapa de ternera con tomate.
Más tarde volvemos a pasar por la Mezquita y la vamos rodeando camino de la ribera, hasta llegar al puente romano, recien terminado de restaurar y que ahora es peatonal. Desde allí, y como ya es totalmente de noche, podemos disfrutar de la Mezquita con su torre iluminada, el paseo de la Ribera alumbrada por las farolas y las luces de los coches al pasar dejando estelas de colores.
Comprobamos que el río Guadalquivir pasa alegre cantando por debajo del puente en su carrera hacia el océano, ese que nos une con el continente americano.
Quizás esa agua llevó nuestros pensamientos hasta las personas amigas que tenemos allí.
Empezamos a caminar para volver a casa, con el propósito de repetir el paseo, pues cada día, cada noche, Córdoba llena de vida, es para disfrutarla.
Foto blog: Antiqua.(He puesto esta foto de mi paisano Antiqua porque no tengo una nocturna del puente realizada por nosotros. Esta vista está tomada justo en frente de la Mezquita, que se puede apreciar al fondo)





