Llevamos dos años muy duros. Es la segunda navidad que vamos a pasar impregnados de miedo. Y muchas personas solas, porque se vayan a contagiar.
Esto tenemos que vivirlo, no hay más remedio. Aceptar la situación implica que descubramos el propósito de nuestra vida y este no es el miedo. Seguro que no. Nuestro propósito es ser feliz y compartir nuestra dicha con el resto de la humanidad. La dicha de estar vivos. La Vida con mayúsculas.
Hoy os invito a descansar juntas de tanto sufrimiento.
Paz, serenidad y ternura para todas.
Abrazos