Hoy tengo que volver a hablar de mi padre en este rincón. Dentro de dos días hará dos meses que falleció y aún no me lo creo. Todavía ando como sonámbula, con las imágenes y los recuerdos revoloteando continuamente en mi mente. Y en ellos, en los recuerdos, también estáis vosotras ya que tanto significasteis para él en los últimos días de su vida.
Nunca podíamos haber imaginado que gracias a internet íbamos a conocer a tantas personas, tan estupendas y a las que llegamos a querer como amigas, como si nos conociéramos de siempre.
Poco antes de Navidad le pedí a mi padre que hiciera un arbolito y una cesta de dos tapaderas para regalárselos a dos amigas blogueras, Sabela y Piedad. Con estas dos personas tenía yo un trato muy especial (y aún lo tengo), sobre todo en mi blog de Compartiendo Experiencias.
Él, a pesar de estar ya enfermo, se puso a hacer estos dos objetos con todo su cariño, dedicación y paciencia.
Bien, yo envié estos regalos a mis amigas y ellas, muy contentas, nos llamaron por teléfono. Una vive en Galicia, la otra en Cataluña y yo en Andalucía, como veis bien distanciadas.
Bueno, sigo contando la historia. Nada más ingresar mi padre en el hospital recibo un paquete de parte de Sabela, la gallega. Lo recojo y cuando lo abro me llevo una sorpresa impresionante. Nos había enviado cinco cuadros hechos por ella con flores secas! ¡Qué exagerada! Además me envió otros objetos, recuerdo de su tierra, y unas cartas preciosas, una para mi padre y otra para mí.
Yo cogí los cuadros, los metí en una bolsa, y me los llevé al hospital para que los viera él. Cuando se los enseñé, empezó a mover la cabeza, diciendo que qué barbaridad, que era demasiado lo que nos había enviado Sabela. Se sintió tan contento...
Cogí el teléfono y la llamé para darle las gracias y para que él también se las diera, ya que ella en su carta me decía que dos de los cuadros eran para mi padre y mi hermana, que ellos eligieran los que quisieran.
Hablamos un ratito. Mi padre le dijo que "a ver si este verano podemos ir a verte". Ella se sintió feliz de escuchar su voz y de escuchar estas palabras, ya que por fin podríamos conocernos. Él me dijo después que "qué voz más bonita tiene, con ese tono gallego tan dulce".
Sabela estuvo llamándome todos los días mientras estuvimos en el hospital y también cuando volvimos a casa, para interesarse por su estado (lo que no hacían ni los miembros de nuestra familia). Ahí estuvo, a nuestro lado. Algo que nunca olvidaré y que hoy, con lágrimas en los ojos, quiero agradecerle públicamente.
Mi padre se fue, no tuvimos tiempo para ir a Galicia, pero tanto ella como nosotros nos sentimos unidas por fuertes lazos de amistad, de sinceridad, de agradecimiento. Nuestros trabajos en su casa y los suyos en la nuestra harán que nunca nos olvidemos.
Y todo gracias a la red.

Todos los cuadros los hizo Sabela con flores secas. El de arriba quiso darle la forma de la C, la inicial de mi nombre. ¡Y hasta nos los envió enmarcados!



Estos dos, el de arriba y el de abajo, los eligieron mi padre y mi hermana para ellos. Son todos preciosos, ¿verdad?

Los de ellos hoy están colgados en una habitación de casa de mi padre, junto a un cuadro que hizo mi madre. Seguro que a Sabela le gustaría ver este cuadro. Mi madre lo hizo con recortes de tela, pegando capas, pero como lo hacía con silicona las flores quedan en relieve.

Si os interesa esta técnica hago mejores fotos de sus cuadros y os explico cómo se hacen. Quedan muy bonitos.

Ahora me han regalado un libro para hacer "Creaciones con flores secas". ¡Qué cosas! Y al ver este libro ¿de quién me acordé? Pues de Sabela y de mi padre, lógicamente.
Si hago algo con lo que pone en el libro ya os lo contaré.

Si habéis llegado hasta aquí leyéndome os merecéis un abrazo enorme. Gracias, gracias de corazón por vuestra amistad, vuestra compañía y vuestro tiempo.