El impresionante despliegue técnico y los cuantiosos recursos invertidos en la construcción en la nueva capital de los Omeyas de Occidente, todavía hoy, nos sobrecoge y nos asombra.
Esta fue una ciudad cargada de un fuerte valor simbólico, escenario político del nuevo régimen califal instaurado por Abd al-Rahman III. Con esta fundación, iniciada entre los años 936 y 940, el califa asume una práctica habitual en el mundo islámico oriental: la construcción de un nuevo núcleo urbano, adecuado a su recién estrenada dignidad y estatus, como parte de un cuidado programa de propaganda y representación.
La ciudad de forma casi rectangular y de 112 hectáreas fue diseñada como un completo centro urbano emplazado al oeste de Córdoba, al pie de Sierra Morena, en un lugar dotado de gran valor paisajístico.
La implantación de Madinat al-Zahra en este lugar precisó de la creación de una compleja infraestructura viaria, hidráulica y de abastecimiento de materias primas para la construcción, perceptible aún hoy en los restos de caminos, puentes, acueductos y canteras en el entorno próximo, que nos ofrece la imagen de una ciudad claramente autónoma en su funcionamiento, respecto a la metrópoli cordobesa.
Los textos medievales árabes nos transmiten el asombro y la admiración que la ciudad causaba a quiénes la contemplaron en su época de esplendor. Su existencia, sin embargo, fue muy breve, apenas setenta años.
Entre los años 1010 y 1013 (hace justo ahora mil años) se inicia su destrucción como consecuencia de las luchas internas que provocaron la caída del califato Omeya de Occidente y la desmembracion de al-Andalus en numerosos reinos de taifas.
Durante esa época Madinat al-Zahra fue sometida al saqueo sistemático de sus materiales de construcción, que se prolongó durante toda la Edad Media y Moderna. Olvidada durante siglos, sus restos pasaron a ser conocidos con el nombre de "Córdoba la Vieja".
En 1911, con las primeras excavaciones , se produjo su descubrimiento. Lo actualmente excavado supone la décima parte de la extensión total de la ciudad intramuros.
Esta foto corresponde a lo que fue la Mezquita Aljama terminada de construir en el año 941.
En el lugar más elevado se encontraba la "Casa Real", que se identifica hipotéticamente con la residencia del califa Abd al-Rahman III.
Si cerramos un poco los ojos e imaginamos el sonido de las aguas de las fuentes, el olor del azahar de los naranjos, el blanco de las flores de los almedros, el amor que el califa sentía por una de sus "favoritas"... la ciudad recobra la vida.
Podemos leer más sobre la historia de Medina Azahara en la siguiente página:
NOTA: Todas las fotografías fueron hechas el día 14 de abril de 2013 por mí y por Jose que, amablamente, me envió algunas de las que he puesto en la entrada.













