
Buenos días, queridas amigas.
Esta mañana me he levantado pensando que tenía que escribiros. De muchas tengo su dirección de correo pero de otras no, así que he decidido escribir en el blog para poder comunicarme con todas las personas que pasáis por este espacio.
Lo primero que quiero hacer es daros las gracias de corazón por todos vuestros mensajes de apoyo y de cariño que nos habéis enviado. Estamos seguras, tanto mi hermana como yo, que vuestros pensamientos nos han ayudado a tener esa fuerza, esa tranquilidad y esa paz con la que hemos vivido estos últimos días.
Comenté que mi padre estaba enfermo y que pasaría menos por el blog, después ya no dije más nada y es porque él empeoró y todo mi tiempo lo dediqué a estar a su lado.
El día 9 de febrero fue hospitalizado, el 3 de marzo volvimos a casa y el 22 falleció. Justo un mes después de cumplir 84 años.
Todos estos meses, desde el 5 de diciembre que empezó con el dolor tan fuerte, han sido muy intensos. No puedo contaros todo lo que hemos sentido porque sé que no hace falta, que desgraciadamente esto todos lo hemos vivido, pero sí os quiero decir que estamos bien, con una gran tranquilidad y una paz que nos ayudarán a seguir adelante teniéndolo siempre presente en nuestras vidas. A él y a nuestra madre con la que ya descansa a su lado.
Tengo que deciros que uno de sus últimos pensamientos fue para vosotras, esas personas que lo habéis valorado tanto en estos últimos años. Comentó a un familiar: “tengo a medio mundo pendiente de mí” (un poco exagerado, pero así somos los andaluces). Encantado dedicó la mayor parte de su tiempo a hacer pequeños trabajos que regaló a todos. Pensamos que esas obras son como semillas que quiso plantar en los hogares de tantas buenas familias. Así queremos que lo sintáis también los que tenéis alguna de sus creaciones y que os llegue su amor a la vida, a la naturaleza, a la creatividad, a la libertad, la independencia en el hacer y el vivir, a la generosidad para compartir, a la tranquilidad y la paciencia.
Sólo me queda deciros que mi padre se fue muy lentamente, cosa que no nos sorprendió, dándonos tiempo para asimilarlo, en su casa, rodeado por su familia, con una expresión en su rostro de paz, como si estuviera en un bonito sueño. Seguro que así fue porque sintió que no estaba solo, que “medio mundo” estaba con él.
Gracias, amigas. Seguimos en contacto.

