Mural retocado. Última foto realizada el 3-09-07.

Así he llamado a mi primer gran mural pintado con método de trampantojo en una pared exterior de mi casa con pintura acrílica al agua. Digo gran mural ya que las medidas son de 2, 50 m. de alto por 2, 20 m de ancho y para mí eso es mucho.
Esta pintura, que representa un gran ventanal con vistas al mar, es una pintura viva ya que como en la vida misma, con el paso del tiempo, pueden cambiar los colores y las formas, pueden aparecer elementos nuevos como aves en el cielo, un barquito en el horizonte, una lagartija en la pared o una pareja que tranquilamente pasea por la playa o se tumba en la arena y se deja acariciar por los rayos del sol.
Como se puede observar es una pintura sencilla con pocos elementos pero que está hecha perfectamente a conciencia y con la esperanza de que detrás de las lejanas montañas haya una civilización preocupada por nuestro planeta y no sólo por la urbanización y el consumo.
Quizás sea la ventana desde donde se ven las cosas que yo valoro en la vida: la naturaleza (el cielo, el agua y la tierra) como origen de la vida, las piedras o rocas que representan la fortaleza, la belleza de un arbusto pequeño con florecillas silvestres, la sencillez de la balaustrada (que como se ve no es de mármol sino de madera ya vieja y deforme), la generosidad al estar la ventana abierta para poder compartir sentimientos, pensamientos, sueños y esperanzas e incluso olores y la libertad para que todas las personas que quieran puedan venir a pasear por esta playa, ya que no es sólo mía.
Mucho tendría que escribir con respecto a este mural pero quiero decir algo importante, que es a quién se lo dedico. Y se lo voy dedicar a todas las personas que he conocido en estos dos últimos años en Internet. Creo que he tenido suerte y me he topado con buena gente que, sin conocernos, hemos compartido horas de charla, de risa, de consejos, etc y lo más importante para mí, me han ayudado a lanzarme a pintar, haciéndose posible mi sueño de siempre. Imposible decir los nombres o los nicks, pero intentaré decir el origen de estas personas ya que me he encontrado con gente de mi ciudad, Córdoba, de la provincia, del resto de España (Valladolid, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Cartagena, Tarragona, Galicia, Valencia, Granada, Toledo, Canarias…), del otro lado del charco, como Nicaragua, Argentina, Chile, México, Costa Rica, New York…
A todas estas personas les doy las gracias por su apoyo, por sus palabras amables y por creer en mis posibilidades (sin conocerme), llamándome “osada”, dándome ideas, enviándome fotos, etc.
Cuando te ves con cincuenta años, ilusionada como una niña, que te levantas a las ocho de la mañana coges primero las tizas y después los pinceles, mides con el metro, recortas moldes en papel de periódico, imaginas, ves dificultades, te alejas, te subes en la escalera, vuelves a mezclar colores.. y de pronto te detienes, te sientas y piensas, ¿pero qué estoy haciendo? ¿y esto para qué y por qué? No encuentras muchas respuestas, sólo sabes que quieres hacerlo y de nuevo te das cuenta de algo muy importante, que lo estás haciendo, y lo estás haciendo gracias, en primer lugar, al hombre al que quieres y con el que compartes tu vida y esta casa, gracias a Paco que no sólo se ha ocupado de la tareas domésticas que yo pospuse, sino que me animó, que me ayudó y, lo más importante para mí, que creyó en mis cualidades, en mi “locura”.
También pienso que esto puedo hacerlo gracias a mi padre y mi madre ya que ellos siempre, siempre, me han apoyado y también han creído y han confiado en mí, como cuando dije de hacer las chirigotas con los niños, o el grupo de teatro con los mayores y los metí a ellos y ahora, en este mundo de la pintura. Están ya muy mayores, sus capacidades van disminuyendo pero me enseñaron a ser una persona soñadora, con ilusiones, pero… ¡con los pies en la tierra!.
Hace unos meses le dije a mi única hermana, a la que quiero como si fuera mi hija, que si me iba a ayudar a pintar un mural. Ella me dijo que sí, que me ayudaría como ha hecho en muchas ocasiones, pero el trabajo y otras ocupaciones le deja poco tiempo. Un día le dije que no la podía esperar, que tenía que empezar. Ella lo entendió. Sabe que estoy en un momento de mi vida en la que quiero hacer esto y no quiero dejarlo “para mañana”, quiero hacerlo ya si puedo. Bueno, pues mi hermana me ha enseñado, y quiero que siga haciéndolo, a aprender a ver, para pintar. Ella no se ha dedicado mucho pero yo sé que tiene arte y que algún día nos sorprenderá.
Y me quedan dos personas muy importantes para mí (sí que ha dado el mural de sí!): mi hijo y mi hija. Mi hijo, que es el mayor y con el que me identifico muchísimo, siempre me dice que le gusta todo lo que hago, jamás me desanima. Es una persona positiva que sueña, que se ilusiona, trabajadora incansable, educado, cariñoso… qué más puedo decir, que lo quiero muchísimo.
Termino con mi hija, ya que es la más joven de la familia, y es la que me impulsa, la que me empuja, la que se me acerca me abraza y su contacto me hace olvidar penas y temores. Una persona que se ha hecho fuerte, como las rocas, y frágil como el pequeño caracol, debido a circunstancias que le han tocado vivir en su corta vida. Quiero terminar con sus palabras, con una palabras que me escribió como dedicatoria en un libro que me regaló, “La loca de la casa” de Rosa Montero.
“Porque la vida sin locura no tendría sentido, y a veces es necesario crear nuevos mundos para pintar de color nuestra gris realidad. Espero que siempre sigas siendo La loca de la casa, y que sigas “pintando nuestras vidas”. Con cariño, tu hija.”
Gracias, hija. Te quiero.
Conral, 10 de julio de 2007.
Fotos del proceso.

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